«Sonreír bajo la mascarilla es ofensivo; son momentos para estar cabreado y mirar a los ojos del prójimo de manera agresiva, para alejarlo y mantener así la distancia de seguridad»

«Incluso se recomienda gruñirle si se acerca mucho. Un gruñido a tiempo es una victoria» – manifestó el delegado del Gobierno de la AEFE (Agencia para Expresiones Faciales y Emocionales).

El delegado, señor Entredientes García, informó también de que se estaban estudiando sanciones para los que no respetaran la norma e insistieran en sonreír a los demás al cruzarse con ellos en calles, plazas, mercados, comercios y grandes superficies.

También llamó a la colaboración vecinal para descubrir y denunciar a los infractores. «Necesitamos que todos los antiguos balconazis salgan a la calle y sean nuestros ojos en esta guerra que solo ha hecho que empezar.

«Solo puedo prometeros sangre, sudor, lágrimas… y alguna que otra alergia a la mascarilla» – añadió, en un tono triunfalista nada apropiado para el lugar donde se realizó la rueda de prensa (un bar de Móstoles) ni para el ambiente que había en la sala (dos parroquianos borrachos, una señora jugando a la tragaperras y el repartidor de la cerveza tomando un cortado, con el camión aparcado en doble fila).

XAVI DEMELO. Uno de los dos parroquianos borrachos

Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

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