El Universo Today se va de comilona, para celebrar el fin del estado de alarma y acumular proteínas de cara al próximo confinamiento.

Escribimos esta crónica desde la resaca más absoluta, después de tomar la dosis recomendada de paracetamol y sal de fruta. La cosa fue más o menos así:

13’30 h: Llegamos al restaurante Nou Petit Charrúa, la mesa estaba puesta y Xavi, que llevaba en el local desde las 12 tomando vermuts, más «puesto» todavía.

14’00 h: Decidimos aplicar un cuarto de hora de cortesía a la hija de Xavi, Marina, una adolescente con una agenda repleta de actividades.

14’15: La cortesía deja paso a la voracidad y nos lanzamos como buitres al asalto de una deliciosa parrillada, asada al estilo uruguayo por nuestro amigo Hugo Colacho, dueño del antro y buscado por la Interpol en más de una decena de países normales y una quincena de repúblicas bananeras. En la foto, es el que sale con mascarilla, no por el coronavirus, sino para evitar que hable, ya que cuando se pone a contar batallitas, es insufrible.

14’30: Solo se oye el mascar de los comensales y las miradas vigilantes hacia la parrilla que nos han puesto en la mesa, no sea que el de al lado se coma toda la molleja o desaparezca la morcilla esa que nos hemos reservado previamente con la mirada.

14’50: Primeros eructos de satisfacción y conversación superficial de sobremesa: Que si la carne era del Cono Sur o de la parte de la cadera del animal entrando a la izquierda, que si el chimichurri no se tomaba con el postre, etc, para acabar esta fase con la discusión, importantísima, sobre el estado emocional de la vaca antes de ser conducida al matadero.

15’15: La juventud se retira, y los denominados adultos, con la voz pastosa, cambiamos de mesa y atacamos los cafeses y el licor de whisky con hielo, mientras el antes mencionado Hugo, propietario del restaurante y artista de nuestro catálogo de espectáculos, desempolva amenazadoramente la guitarra y toma asiento con nosotros. Estamos muertos de miedo ante la que se avecina.

15’30: El fin se acerca: Al compás de antiguas baladas de desamor y de muerte, con un alto contenido social y un estilo desgarrado, intentamos digerir todo lo ingerido previamente, mientras que la culpa por nuestra superficialidad nos corroe las entrañas y nos hace visitar frecuentemente el lavabo del local.

16’30: Fin de fiesta: Nos vamos sin pagar, pero con un peso en el estómago y en el cerebro que nos durará justo hasta la verbena de Sant Joan, dentro de dos días, donde volveremos a caer en el mismo afán consumista y festivo de cada año. Incluso tiraremos petardos. Y algunos nos los fumaremos.

Y después es el cumple de Xavi, el 25, uffffff… 60 tacos ya, quién lo diría, como pasa el tiempo, la vida es un suspiro, etc. (ponga aquí su frase hecha favorita)

Esto es un no parar. Y, fuera bromas, la verdad es que os recomendamos de corazón el Nou Petit Charrúa

Si le decís que vais de nuestra parte, quizá Hugo os cante algún tanguito en la sobremesa. Intentadlo.

XAVI DEMELO. No comment sales

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